Piedras semipreciosas
Es de común conocimiento el hecho de que algunas piedras son preciosas y otras semipreciosas. Esto es un hecho que, sin embargo, está cargado de mentiras y verdades, de leyendas y mitos que hoy queremos, mínimamente, desmenuzar. El diamante, rubí, esmeralda, zafiro, son todas piedras preciosas con un brillo único y un precio en mercado realmente elevado. Las piedras semipreciosas, por otro lado, tienen un menor corto, pero sin embargo también llevan una buena porción de fama.
El primer mito que queremos romper es el que dice que la distinción entre semipreciosas y preciosas es algo de toda la vida, de hace muchos siglos. Lo cierto es que es algo del siglo XIX. Podemos ubicar esta distinción en 1858, cuando se comenzó a considerar a las piedras semipreciosas como menores en cuanto al valor al relacionarlas con las preciosas. Además, se cree también que la lista de las cuatro preciosas piedras tiene muchísimos años. La verdad es que la lista que tiene muchos años incluye muchas más piedras como, por ejemplo, la perla, la cual no es considerada siquiera una piedra al igual que el ópalo.
La amatista es una piedra que tiene mucho que ver con la distinción. Semipreciosa aparece cuando se descubren yacimientos de amatistas en Uruguay y Brasil y se la vuelve a introducir como piedra semipreciosa.
Estos son apenas algunos mitos que iremos tratando en distintos artículos y momentos de este sitio. Esperamos que hayan sido de su interés.
